Como ciudadanos comprometidos con la democracia y la libertad, estamos impulsando un proyecto de ley que sancione la pedofrastia, entendida como la utilización de niños y jóvenes para promover objetivos o agendas políticas. Al igual que la pedofilia, esta práctica debe ser condenada con firmeza y contar con un tipo penal específico. Nuestro propósito es que la pedofrastia sea incorporada al marco legal chileno, de modo que quienes promuevan, inciten o instrumentalicen —en público o en privado— a menores con fines políticos, enfrenten responsabilidades y sanciones proporcionales.
Los partidos políticos y las organizaciones públicas o privadas no deben recurrir a niños ni adolescentes para generar impacto emocional o manipular la opinión pública. La democracia exige proteger a quienes aún están en proceso de formación, resguardando su autonomía, su desarrollo y su derecho a crecer libres de presiones ideológicas.
Chile ha vivido por décadas un clima de polarización donde distintos sectores han intentado influir en la juventud desde espacios educativos, sociales y culturales. Este fenómeno, denunciado por diversos analistas y académicos, ha generado preocupación sobre la independencia de las instituciones formadoras y el riesgo de que se utilice a los jóvenes como herramienta política.
“La cultura comunista me tiene harto, es ideológicamente intolerante y autoritaria”
Ricardo Palma Salamanca, Asesicno del Senador Jaime Guzman. Tenia 21 anos cuando tiro del gatillo, envenenado por el comunismo.
También ha generado debate público la participación de figuras políticas que, durante campañas electorales, han recurrido a discursos confrontacionales o llamados a la confrontación social. Para muchos chilenos en el extranjero, estas escenas resultan inquietantes y alimentan la percepción de que el país tolera prácticas políticas que otras democracias consolidadas han dejado atrás.
La sociedad chilena enfrenta hoy el desafío de fortalecer una cultura democrática que priorice la libertad individual, el pensamiento crítico y la responsabilidad cívica. En este contexto, es necesario revisar el concepto de “justicia social”. Esta debe entenderse como un principio que protege al individuo —no como una herramienta para justificar proyectos de poder personalista o populista. La historia latinoamericana ofrece numerosos ejemplos de cómo el colectivismo mal aplicado ha servido de plataforma para líderes autoritarios y movimientos que perpetúan la dependencia económica y cultural.
Como sociedad debemos Re-definir el concepto de "justicia Social" La Justicia Social debe ser aquella que protege al principal actor social "el Individuo" es demostrado sobre todo en America latina que el colectivismo ayuda a montarse en el poder al populista, al demagogo al charlatan o a ese mitico ya conocido personaje del caudillismo HispanoAmericano. ya latinoamerica conoce de los Chavez, los fideles, los Evos, las Cristinas y tanto ladronzuelliyo que perpetua la inopia cultural y econocmica de nuestro hermoso contintente.